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Cannabis y Epilepsia

Cannabis y Epilepsia

Por Elian Rosenfeld, PhD (revisado por Roni Sharon, MD)


Recientemente, ha habido un interés creciente en el uso del cannabis para el tratamiento de trastornos del sistema nervioso central como la esclerosis múltiple, el mal de Parkinson o el síndrome de Tourette. La epilepsia es uno de estos trastornos que el cannabis puede tratar, y afecta a más de 65 millones de personas alrededor del mundo. Cerca de un tercio de pacientes epilépticos convulsionan a pesar de tomar los medicamentos indicados, dando importancia a tratamientos novedosos para este grupo de pacientes.


El sistema endocannabinoide


En los últimos 30 años, se ha desarrollado un número importante de investigaciones que han clarificado la forma en que el cannabis interactúa con el cuerpo humano. El cannabis contiene cientos de compuestos, que al ser derivados de la planta, se le llaman fitocannabinoides. Los más comunes son el tetrahidrocannabinol (THC) y el cannabidiol (CBD). A diferencia del THC, el CBD no tiene ningún efecto psicotrópico como sensación de euforia o intoxicación. En los años 90, se descubrió que existen cannabinoides presentes en el cuerpo humano, el sistema endocannabinoide (SEC). El SEC juega, increíblemente, un rol muy importante y complejo al mantener el equilibrio de muchas funciones fisiológicas en el cuerpo, específicamente para el sistema inmune y el sistema nervioso central. Se ha encontrado que personas con epilepsia tienen fallas en su SEC, razón por la cual es probable que esté relacionado en la restricción y cese de las convulsiones.


Dos receptores cannabinoides, CB1 y CB2, están presentes en el SEC. Estos son parte de una clase de receptores acoplados a la proteína G. Los receptores CB1 se encuentran, mayormente, en el sistema nervioso central, mientras que los receptores CB2 se encuentran en el sistema inmune. Estudios en animales han encontrado que el THC es, parcialmente, un agonista entre ambos receptores, enlazando y activándolos, resultando en un efecto anticonvulsivo. Por otro lado, el CBD no funciona como agonista entre receptores CB1 y CB2, pero también se ha determinado que detiene las convulsiones. Aunque aún no se sabe con certeza la forma en que el CBD lo logra, se cree que es debido a sus efectos antiinflamatorios y antioxidantes, sumado a que es un modulador alostérico positivo de receptores GABAA. Como resultado, se puede pensar en los cannabinoides como cortacircuitos, ya que pueden detener las convulsiones y la muerte cerebral relacionada a la epilepsia.


Epilepsia y cannabis


Desde los años 70, han habido numerosos estudios observacionales, encontramos, y más recientemente, estudios clínicos, conducidos en el uso del cannabis medicinal para la epilepsia. La mayoría de los últimos estudios son conducidos solo con CBD debido a que no tiene efectos psicotrópicos.


Muchos estudios han tenido resultados contradictorios respecto a la efectividad del CBD como tratamiento de la epilepsia. Algunos estudios con pacientes adultos o padres con niños epilépticos reportaron que el CBD reduce las convulsiones hasta en 50%, mientras que otros no tuvieron ninguna reducción. Algunos encontraron que el CBD mejoraba la severidad de las convulsiones, mientras que a otros le empeoraron. Cuatro estudios hechos en los últimos cinco años encontraron, mayormente, resultados positivos asociados con el uso de CBD. Estudios de etiqueta abierta, de una combinación de THC y CBD para niños con síndrome de Dravet, un tipo de epilepsia infantil con alta resistencia a los tratamientos médicos disponibles, resultó en una reducción de las convulsiones y una mejorada calidad de vida. Sin embargo, ninguno de estos estudios fue con doble ciego y control de placebos. Por lo tanto, sus resultados deben ser interpretados con cautela.


Recientemente, tres ensayos clínicos aleatorios juzgaron el efecto de Epidiolex, una solución oral a base de CBD, en la reducción de convulsiones.


Un estudio realizado en 2017 probó al CBD como tratamiento de pacientes con síndrome de Dravet. El estudio contó con 120 participantes de entre 2 y 18 años de edad, y encontró que aquellos que recibieron una dosis de 20 miligramos por kilogramo de peso corporal, sumado a su régimen médico estándar, tuvieron una reducción en sus convulsiones mensuales de 39%, en comparación con el 13% del grupo placebo.


En 2018, un ensayo con doble ciego fue conducido en 30 centros clínicos con 225 pacientes, de entre 2 y 55 años de edad, con síndrome de Lennox-Gastaut, una forma severa de epilepsia infantil. El ensayo constó de sumar CBD a sus tratamientos médicos durante la duración del mismo. Aquellos que recibieron una dosis 20 miligramos de CBD tuvieron una reducción promedio en sus convulsiones de 42%; en aquellos que recibieron una dosis de 10 miligramos, la reducción fue de 37%; por último, aquellos que estuvieron en el grupo de control solo redujeron sus convulsiones en 17%.


También en 2018, un ensayo aleatorio con doble ciego, en 24 centros clínicos en Países Bajos, EEUU y Polonia fue conducido con 171 pacientes, de entre 2 y 55 años de edad, con síndrome de Lennox-Gastaut. Los pacientes que recibieron 20 miligramos de CBD por kilogramo de peso corporal, sumado a su tratamiento médico estándar, percibieron una reducción en sus convulsiones de 44%, mientras que aquellos que estuvieron en el grupo placebo sólo percibieron una reducción del 22%.


Adicionalmente, estos estudios encontraron que un tratamiento con CBD no sólo mejora significativamente el control de convulsiones, sino que también tiene un impacto en la calidad de vida de los pacientes. Muchos de ellos tuvieron mejoras en su humor, sueño, habilidades cognitivas y tuvieron un incremento en su apetito. Según los resultados de estos estudios clínicos, en 2018, la FDA de EEUU aprobó Epidiolex para el tratamiento de pacientes, a partir de los 2 años de edad, para epilepsia causada por los síndromes de Dravet y Lennox-Gastaut. Esta fue la primera medicina derivada del cannabis aprobada por la FDA en la historia.


Efectos secundarios


Se cree que el cannabis medicinal es un tratamiento seguro; ningún estudio en cannabis ha reportado muertes. La mayoría de reportes de efectos secundarios han sido leves o moderados, e incluyen fatiga, somnolencia, diarrea, vómitos, reducción en el apetito y fiebre.


El CBD tiene una interacción con Clobazam, un medicamento común para la epilepsia. Asimismo, inhibe el metabolismo de esta droga, lo que usualmente lleva a un incremento en la fatiga y somnolencia de los pacientes. Es raro que los pacientes sufran anormalidades con enzimas del hígado, lo cual fue más común en aquellos que usan Valporate, otro medicamento común para epilépticos. Es necesario realizar estudios más avanzados para explorar la potencial interacción entre dosis específicas de CBD y otros medicamentos para la epilepsia, así como otros potenciales efectos secundarios de largo plazo.


Por otro lado, efectos secundarios en el corto plazo. del THC podrían incluir la memoria, habilidades motrices y deterioro del juicio. En el largo plazo, los efectos secundarios podrían ser el deterioro de las habilidades cognitivas, un pequeño riesgo de adicción y un riesgo aumentado de desarrollar un trastorno psicótico.


Conclusión


Los resultados actuales sobre el cannabis medicinal para la epilepsia son prometedores. Ensayos clínicos adicionales, aleatorios y de alta calidad, en CBD y THC son necesarios para el tratamiento de otras formas, menos severas, de epilepsia. Sin embargo, dada la evidencia existente sobre los beneficios terapéuticos del cannabis y el creciente interés e inversiones en su investigación, es probable que más países empiecen a permitir su acceso a pacientes que lo requieren para tratar epilepsias intratables. En general, el cannabis es una medicación segura con riesgos relativamente leves, que tiene el potencial de reducir la frecuencia de las convulsiones y mejorar la calidad de vida de los pacientes, significativamente.

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